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Global Summit of Women 2008
REALITIES OF WORK/LIFE BLEND: CASE
HISTORIES
Presidenta,
Ministras, autoridades Es un honor para mí y para el Organismo al que represento el que nos hayan invitado a participar en esta Sesión de la Global Summit of Women. Durante estos días vamos a reflexionar, a compartir experiencias, y a dialogar sobre todo aquello que nos une, sobre la mejor manera de seguir sumando voluntades y realidades. Entre todas vamos a abrir nuevos espacios de encuentro para seguir avanzando en conseguir un mundo más igual, un “mundo mejor”. Esta sesión viene a escenificar que las mujeres del mundo tenemos que trabajar unidas, porque es más lo que nos une que lo que nos separa. Todas por el hecho de ser mujer, compartimos una misma realidad independientemente del lugar del que vengamos. Hoy, las mujeres de Asia, de África, de América, de Oceanía y de Europa estamos reivindicando y asumiendo el liderazgo social y político. Y poco a poco estamos consiguiendo que cada vez más lleguen a los ámbitos de toma de decisiones. Sin embargo, las estructuras de poder continúan aún en manos de los hombres, dejándolas fuera de los espacios de toma de decisiones económicas y del diseño de las políticas financieras, fiscales, monetarias y comerciales, así como de los pactos sociales que regulan las relaciones laborales y el empleo. En este sentido, en el ámbito internacional, es indiscutible que la mayor participación de las mujeres en la economía, el empleo y en la toma de decisiones es un factor fundamental de desarrollo económico y cohesión social (idea apoyada especialmente por Naciones Unidas). Me gustaría
mostrarles una pequeña “radiografía de la realidad” de las mujeres y las
políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres que tenemos en
este momento en España. En este momento, según el Índice de diferencias de Sexo presentado por el Foro Económico Mundial[1], en 2007. España se sitúa en puesto número 10 de los países con más y mejores políticas de igualdad de género, por encima de países como Holanda y Canadá Sin embargo, llegar hasta aquí no ha sido una tarea fácil…, y más si tenemos en cuenta que salíamos de una Dictadura militar de cuarenta años, en la que a las mujeres se les habían negado unos derechos que en otros países europeos ya eran realidad. En tan sólo tres décadas, no sólo hemos conseguido equipararnos en derechos, sino que además hemos trazado nuevas estrategias en el desarrollo de las políticas de igualdad entre mujeres y hombres que son un referente internacional. Es decir, hemos pasado de estar a la cola de la Unión Europea en cuanto a políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres a ser un modelo a seguir por otros países En el mes de octubre se cumplen 25 años de la creación del Instituto de la Mujer. Una fecha que también es significativa para la democracia en España, porque la creación de este organismo permitió encauzar un proceso por el cual la sociedad española avanzara en la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres, y en la lucha contra toda situación de discriminación o marginación de la mujer. Este proceso no hubiera sido posible sin la participación, activa y comprometida de muchas mujeres –anónimas- que han ido escribiendo uno a uno, los renglones de estos 25 años de historia. Mujeres que muchas veces estaban en los márgenes de una sociedad que negaba sus derechos fundamentales como seres humanos, únicamente por haber nacido mujer… Pero que rompieron con el papel que se les había asignado, rebelándose contra el destino que otros les habían reservado. Gracias a ellas hoy tenemos una sociedad más justa, libre, democrática e igualitaria. Hasta hace poco tiempo, todo lo relativo a las mujeres era un asunto marginal en las agendas de los Gobiernos. Sin embargo, el Gobierno socialista desde su llegada al poder, en 2004 declaró que la igualdad sería uno de sus objetivos prioritarios, y la colocó en lo más alto de su agenda política. En marzo de este año, el Gobierno acaba de conseguir la confianza de la ciudadanía para continuar trabajando por la igualdad otros cuatro años más. Y si hay algo por lo que se identifique el nuevo Gobierno, es por su apuesta decidida en favor de la igualdad real entre mujeres y hombres. Una apuesta que es el resultado del convencimiento de que el futuro de nuestro país pasa por la aportación - en todos los ámbitos- de las mujeres. · En este momento tenemos una mujer al frente de la Vicepresidencia primera del Gobierno. · Por primera vez en la historia en el Ejecutivo tenemos más mujeres que hombres: 9 ministras y 7 ministros. Y algunas ocupan espacios hasta ahora muy masculinizados como Defensa, Innovación y Ciencia, o Fomento. · Pero si hay algo que nos llena de satisfacción es la creación –por primera vez en España- de un Ministerio de Igualdad El Ministerio de Igualdad es un reconocimiento al trabajo de las mujeres por la igualdad, especialmente a todas las que nos precedieron y que en su día “soñaron que sí se podía”. Y tenían razón: se puede. Con su creación España se ha sumado al reducido grupo de países que tienen un departamento ministerial dedicado en exclusiva al género. En Europa únicamente Dinamarca, Suecia y ahora España tienen un Ministerio de Igualdad. Recordar, que su creación responde también a una de las peticiones hechas en la Conferencia de Pekín, en la que se pedía que los organismos de Igualdad tengan rango de ministerio. Las prioridades del Ministerio de Igualdad serán: La lucha contra la violencia de género, El pleno desarrollo de la ley de Igualdad, especialmente en su traslado al ámbito laboral y empresarial.
Y el fomento del empleo
femenino. Me gustaría hacer referencia a DOS LEYES -muy importantes y vanguardistas- aprobadas en la anterior legislatura y que marcan un antes y un después en lo que se refiere al papel de las mujeres en la sociedad. Con la aprobación de La Ley Integral contra la Violencia de Género y la Ley Orgánica de Igualdad, se está reconociendo a las mujeres el acceso a la plena ciudadanía, en condiciones de igualdad con los hombres. Frente a lo que ha venido ocurriendo a lo largo de la historia, se trata de hacer normal la igualdad, y hacer anormal la desigualdad. Con la Ley Integral contra la Violencia de Género, se ha sacado a la superficie un hecho históricamente circunscrito al ámbito privado como es la violencia que se ejerce contra la mujer por el hecho de serlo. La violencia contra las mujeres viola el derecho de las personas a la vida y a la integridad física y moral, un derecho que hace posible el resto de los derechos. Por lo que esta Ley convierte la violencia contra las mujeres como algo público, cuya erradicación tiene que ser uno de los objetivos prioritarios de las políticas públicas. En los últimos años, el número de denuncias por malos tratos en el ámbito familiar no ha dejado de crecer, lo que indica una actitud de rechazo e intolerancia cada vez más generalizada frente a ella, así como la asunción por parte de la sociedad de que es un problema público, y no algo “privado” que debe quedar en la intimidad.
Desgraciadamente, el número de mujeres muertas por diversos tipos de violencia en el ámbito familiar, sigue siendo escalofriante: En 2007, 82 mujeres muertas.
La Ley contra la Violencia recoge medidas de prevención y
sensibilización, además de las medidas civiles y penales propias de una ley
orientada a erradicar la violencia de género para intentar erradicar cuanto
antes esta lacra social. Somos conscientes de la dificultad que tiene acabar con
la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar, ya que tiene
dificultades añadidas por los vínculos emocionales y de dependencia que suele
llevar aparejada. El Presidente describía en términos emotivos y reales las características de esta violencia:
“Cuando los afectos se
convierten en dominación; Cuando se justifica la violencia en nombre del amor;
Cuando los sentimientos de posesión y dependencia dominan algunas relaciones
entre hombres y mujeres”.[2] FICHA Nº 1: DATOS VIOLENCIA Junto al derecho a la vida y a la integridad física y moral, el derecho que más se niega a las mujeres es el derecho a su plena participación en todos los ámbitos de lo público en igualdad de condiciones con los hombres: en el empleo, en la política, en la dirección de las empresas… En España teníamos unas estadísticas intolerables sobre la situación de desigualdad y discriminación de las mujeres en todos los ámbitos, pero especialmente en el laboral. Ante esto el Gobierno tenía que tomar una decisión, y así lo hizo.
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Mujeres y hombres tienen un peso demográfico
similar en la población, sin embargo las tasas de actividad y empleo de la
población femenina son 20 puntos inferiores as la masculina.
Pero si consiguiésemos la plena
convergencia del empleo femeninos con respecto a la media Europa, nuestra renta
per cápita superaría la de Francia e igualaría la de Alemania, Es decir,
que lo que nos separa de los niveles de vida de franceses y alemanes es el
empleo femenino[3]. - Ante todos estos obstáculos, cada vez más mujeres deciden crear su propio empleo. Pero también en las emprendedoras hay un problema de desigualdad: § Sólo 1 de cada 10 mujeres es empleadora o trabaja por cuenta propia, mientras que en el caso de los hombres este porcentaje se eleva al doble. § Del total de empleadores de nuestra economía, el 75% son hombres, y sólo el 25% son mujeres. § Para “equilibrar” la balanza tanto de empleadores como de trabajadores por cuenta propia, harían falta 600.000 mujeres empresarias más, bien con asalariados o sin ellos.[4]
FICHA Nº 2: DATOS SOBRE EMPLEO Para dar respuesta a esta situación aprobó La Ley Orgánica de Igualdad que constituirá un verdadero incentivo en el avance contra la discriminación en sintonía con las demandas de la ciudadanía y en defensa de una sociedad más justa, equilibrada y solidaria. Es una ley que surge con la intención de acabar con las desigualdades que existen entre mujeres y hombres. Tiene dos dimensiones: Por una parte se centra en corregir y eliminar la discriminación. Para ello se ha trabajado en la eliminación de las desventajas, y ahí están las acciones positivas; Y por otra parte, apuesta por conseguir la igualdad a través de políticas activas, ( para lo cual era necesario darle carácter de ley orgánica si se quería hacerlo de forma efectiva) Esta ley está dirigida a combatir la discriminación “directa, indirecta y social” de las mujeres españolas. Pero no es una ley sólo para las mujeres sino para toda la ciudadanía. Trabajar por la igualdad es trabajar por el conjunto de la ciudadanía, es apostar por un modelo social basado en el equilibrio y en el reconocimiento de las mismas posibilidades para todas y todos, con independencia del sexo Con la Ley Orgánica de Igualdad, se han puesto los cimientos sobre los que trabajar para conseguir el nuevo papel de las mujeres en la sociedad. Y este nuevo papel pasa por el acceso al empleo en igualdad de condiciones laborales y salariales con los hombres y por la promoción a las más altas responsabilidades tanto en la empresa privada como en el espacio público. También supone una apuesta estratégica de desarrollo económico, en el sentido de que esta ley será beneficiosa para el conjunto del país, y también para las empresas, ya que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de la energía y la capacidad que aporta la mitad de la población, que son las mujeres. La igualdad es mucho más que una cuestión de justicia social, es también una de las principales impulsoras del desarrollo social, político y económico de nuestro país. Y precisamente pensando en nuestro futuro económico, debemos ser conscientes de que la igualdad es un requisito de la competitividad. Y es por esto por lo que es necesario contar con la capacidad y el talento de las mujeres como la única manera de asegurar la competitividad y crecimiento de las empresas, a la vez que el desarrollo económico y democrático del país.
El talento y la capacidad de las mujeres es un valor estratégico para el desarrollo y la competitividad. Y el mejor ejemplo es el llamado “modelo nórdico”. Los países nórdicos (Suecia en primer lugar, seguida de Noruega, Islandia, Dinamarca y Finlandia) ocupan los primeros puestos dentro del ranking de las economías más competitivas del mundo. Y “curiosamente” también son los primeros en el respeto de la igualdad de género. Los empresarios y la sociedad en general, deben entender que si no se respeta la igualdad por una cuestión de justicia social y de “ética” debería hacerse por su propia supervivencia, porque ninguna economía pública o privada puede permitirse el lujo de desaprovechar la mano de obra femenina, que en este momento es casi el 52% de la población. Según esto, la “creencia” de algunos economistas de que equidad y eficiencia suelen ser incompatibles, en el caso de la igualdad entre mujeres y hombres no se cumple, ya que se trata de un factor de equidad, pero también de eficiencia económica.[5]
En cuanto a la corresponsabilidad…, Siendo honestas, tenemos que decir que casi no existe. Millones de mujeres siguen encargándose en solitario del cuidado de los hijos, del trabajo doméstico y de la atención a personas dependientes. · Por cada hombre que deja su trabajo por motivos familiares, lo hacen 27 mujeres. § El 83% de las personas que cuidan a un dependiente es mujer (según el Libro Blanco de la Dependencia). § El 71,1% de las personas encuestadas recientemente por el CIS opina que las responsabilidades familiares son el principal obstáculo para que las mujeres desempeñen un trabajo en condiciones de igualdad. § En el 57% de las familias españolas con al menos un hijo/, la mujer ejerce de ama de casa y el hombre una profesión remunerada. § Los hombres dedican en España una media diaria de 1 hora y 37 minutos al trabajo doméstico, y las mujeres 4 horas y 55 minutos, casi cuatro veces más (cifras Eurostat). Si nos detenemos en el análisis de cómo usan su tiempo mujeres y hombres, observamos que los desequilibrios en esos usos contribuyen a mantener las desigualdades por razón de sexo. - Las horas dedicadas al empleo por las mujeres es de casi una 1 hora y media menos, mientras que las horas dedicadas al hogar y la familia son casi el doble de las que dedican los hombres. También cabe señalar que, aunque la diferencia es menos acusada, las mujeres dedican menos tiempo a las actividades de ocio, vida social, deportes etc. que los hombres. - Es paradójico que en una sociedad en la que la productividad, y el coste del tiempo es muy importante, el tiempo empleado en determinadas tareas: cuidar a las personas, con todo lo que ello implica, no se valore. Y eso a pesar de que las tareas domésticas y de cuidado son un “gran devorador de tiempo”.
“El tiempo es oro” decía Benjamín Franklin - Según la Encuesta de Uso del Tiempo realizada por el CSIC, el tiempo de trabajo no remunerado que hacemos al cabo del año en los hogares supera con mucho el tiempo destinado al mercado de trabajo, y sin embargo, ignoramos su valor.[6]
Por todo ello, las políticas de promoción de las mujeres en el ámbito de lo público han de venir acompañadas de políticas de promoción de la corresponsabilidad de los hombres en el ámbito de lo privado. Si no lo hacemos así, estaremos condenando a las mujeres a dobles o triples jornadas de trabajo, por lo que es necesario que los hombres que se responsabilicen también de lo privado, especialmente del cuidado de los hijos, porque sin ellos la igualdad no será real. Como señalaba la Vicepresidenta del Gobierno: “El problema radica en que para las empresas el hecho de que un hombre tenga familia es sinónimo de estabilidad, y en el caso de las mujeres supone una carga”. Esto significa que hay que redefinir las relaciones entre los ámbitos privado y público: asentar un nuevo modelo social que asuma la corresponsabilidad como eje vertebrador de una sociedad más humana, comprometida con su futuro y plenamente igualitaria. Y es por eso que La Ley de Igualdad reconoce “el derecho a la conciliación entre vida familiar y laboral” así como el “fomento de una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres en la asunción de las obligaciones familiares”.
La Ley de Igualdad incentiva la sensibilización y el cambio de mentalidad en cuanto al reparto de responsabilidades entre la mujer y el hombre en la familia. Y lo hace desde varios frentes: a través de la Educación (escuela, planes de estudios…), desde la empresa fomentando las medidas de conciliación entre la vida laboral, personal y familiar, etc. Pero el verdadero cambio tiene que producirse en todas y todos nosotros y reconocer que las tareas domésticas y de cuidado son responsabilidad de mujeres y hombres por igual. Y digo “responsabilidad”, ya que no se trata de “ayudar” o echar una mano..., no. Se trata de que cada uno asuma la responsabilidad de las tareas que les correspondan, como condición necesaria para que la sociedad del futuro sea más justa, equilibrada y sostenible. Para la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres es tan importante promover que las mujeres participen de lo público como que los hombres participen de lo privado. Por eso es tan importante promover los Planes de Igualdad en las empresas privadas para facilitar -entre otras cosas- a las mujeres el acceso a puestos directivos como la creación de un permiso de paternidad intransferible.
Las principales medidas en materia de Conciliación recogidas en la Ley de Igualdad giran en torno a los permisos de paternidad y maternidad por nacimiento, adopción y acogimiento, licencias y excedencias durante el embarazo y la lactancia, vacaciones, etc. Algunas de las medidas más novedosas son: · El permiso de paternidad por nacimiento, acogimiento o adopción de una hija o hijo de 15 días. Es un permiso exclusivo de los hombres, si no se disfruta, se pierde. Este periodo se ampliará de forma progresiva y gradual durante los próximos años hasta alcanzar las 4 semanas. · Se establece la posibilidad de reconocer permisos por el tiempo indispensable para atender deberes derivados de la conciliación de la vida familiar y laboral · La empresa está exenta de pagar las cuotas de SS de la persona que causa baja por maternidad o paternidad • Si la baja por maternidad/paternidad coincide con el periodo de vacaciones, éstas podrán disfrutarse a continuación incluso fuera del año natural
FICHA Nº 3: DATOS SOBRE MEDIDAS DE CONCILIACIÓN Quisiera destacar, que tanto las medidas recogidas en la Ley de Igualdad, como el resto de instrumentos puestos en marcha por la Administración Pública para facilitar la conciliación de la vida laboral, familiar y personal y fomentar la corresponsabilidad, son el resultado del convencimiento de que el futuro papel de las mujeres en la sociedad, no pasa ni por “renuncias” ni por “la sobrecarga”. El futuro de las mujeres pasa por la normalización de sus derechos y el reconocimiento de sus aportaciones en condiciones de igualdad real y efectiva. No queremos ni mujeres invisibles, ni supermujeres. Queremos ciudadanas en pie de igualdad para que puedan desarrollar todos sus derechos. Gracias [1] Índice de Diferencias de Sexo del Foro Económico Mundial. Presentado en Nueva York en noviembre de 2007. [2] Extraído de la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la campaña del Consejo de Europa contra la violencia sobre la mujer: “Prevenir y combatir la violencia contra las mujeres, especialmente la violencia de género y en el ámbito familiar”. 27 noviembre 2006. [3] Miguel Sebastián, Ministro de Industria, Turismo y Comercio, 6 de mayo de 2008
[4] Miguel Sebastián, Ministro de Industria, Turismo y Comercio, 6 de mayo de 2008 [5] Miguel Sebastián, Ministro de Industria, Turismo y Comercio, 6 de mayo de 2008 [6] Para dar respuesta a esta necesidad de marcos nuevos de análisis, en la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en Pekín en 1995 se propuso la modificación de los sistemas contables tradicionales.
La propuesta fue la siguiente: añadir a la Contabilidad Nacional una cuenta complementaria, o cuenta satélite sobre el trabajo no remunerado. Este fue el motivo por el que se empezaron a hacer Encuestas sobre el Uso del Tiempo, que en el caso de la Unión Europea fueron coordinadas y armonizadas a través de Eurostat.
Las Cuentas Satélite del trabajo no remunerado sirven para medir el valor de este sector económico (que no queda reflejado) en las cuentas nacionales. Es decir, Es un ejercicio contable que pretende complementar las prácticas contables existentes incorporando un ámbito poco estudiado dentro del Sistema de Contabilidad Nacional.
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